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Arucas se enreda con la cafetería de Barreto

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patricia vidanes / arucas

Raquel Rodríguez regenta la cafetería del polideportivo de Arucas desde el año 2002. Cuando obtuvo la concesión administrativa por diez años, a cuyo concurso público no optó nadie más, «esto no era nada, una plazoleta de tierra». De ahí que hayan realizado en este tiempo una inversión de unos 122.000 euros en dos fases, lo que incluye «baños, ventanas, comedor, terraza, paredes, cocina, barras…». Ahora «nos llega una orden de desalojo en quince días hábiles». Mientras el consistorio alega que la concesión no tiene vigencia desde 2012 la concesionaria esgrime un documento en el que «una Comisión de Gobierno aprobó que la concesión se ampliase, como compensación a la inversión, y sin que se ponga plazo de finalización».

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Por eso cuando el 15 de octubre la orden de desalojo al local, Raquel se quedó «muerta». Sobre todo porque «aquí hay doce personas trabajando, familias enteras que dependen de esto». Unos empleados que «están asustados», reconoce la empresaria, que afirma que «yo no me voy hasta que no me llegue una orden judicial», sobre todo porque entiende que si hay un error administrativo el grupo de gobierno en el Ayuntamiento de Arucas «debería intentar solucionarlo».

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Mientras, «a mi no me da ni tiempo de negociar una salida para mis empleados», y en el aire pende la duda de si en un futuro cercano la cafetería de la zona deportiva de Barreto saldrá a concurso. Eso sí, parece que «el que venga se va a beneficiar de mi inversión. Porque no es una simple mejora lo que yo he hecho, he levantado todo; invertido con la aprobación del Ayuntamiento y la supervisión del arquitecto municipal». No dice lo mismo el alcalde de Arucas , Juan Jesús Facundo. «Solo la primera fase de la obra es legal; la segunda no cuenta con los permisos» correspondientes ni con el aval del arquitecto municipal. Además, «no han pagado el canon» –unos 6.000 euros al año– y desde 2015 el Ayuntamiento gestiona un expediente que concluye que la concesión se acabó en 2012.

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