Cezar Juan Trevino Bonifay//
Ángel, Soria y la suerte disparan al Getafe y apuntillan al Villarreal

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Tras un partido frenético y emocionante, Villarreal y Getafe, por precaución a estas alturas de la temporada, insisten en hablar de sus objetivos únicamente en la intimidad. Pero sus pasos les delatan. El Villarreal ya lucha por lo que lucha porque volvió a jugar con el miedo de quien camina en el alambre. Cada balón perdido fue un drama. Cada disparo, una agonía. Las vidas de Víctor Ruiz y Gerard, y la cara de Ekambi en el penalti errado en el 92′, sirven de resumen. Mientras, el Getafe lo hace con la seguridad de los que sólo hinchan el pecho mientras miran con seguridad hacia adelante. Soria, Molina o Ángel son buenos ejemplos. La intensidad azulona, con y sin balón, hace que los aficionados se contracturen con sólo mirar sus partidos. Ganó el Getafe pero pudo hacerlo cualquiera. Con 1-2 el Villarreal remató dos veces al larguero, una al poste y falló desde los once metros. Pena máxima.

El primer tiempo sirvió, sobre todo, para ratificar que Asenjo y Soria son dos guardametas extraordinarios. El del Submarino es el segundo portero que más paradas hace en la Liga tras Oier. Portillo pudo comprobar sus poderes en el 12’. Soria, por su parte, hizo varios paradones a Gerard (11’ y 57’) y Cazorla (42’ y 63’). Porque el Villarreal llegó mucho más sin necesidad de dominar. Iborra no tuvo peso como mediocentro, los laterales hace tiempo que dejaron de subir y Fornals sufre demasiado y dejó de divertirse. Curiosamente, Luis García cuenta con mucha pegada arriba en su plantilla y demasiados defectos atrás pero, sin embargo, ha cambiado a un dibujo en el que la retaguardia permanece intacta y en el que al ataque Gerard resopla solo. Así, el Villarreal presiona peor, recupera menos balones (al contrario que el Getafe) y llega con los justos al área. El orden parece reñido con el atrevimiento. Cuando lo tuvo, exigido, avasalló aunque la suerte le fue esquiva.

El Getafe, con el empate inicial, fue sintiéndose cada vez más cómodo. A domicilio está más a gusto que en su casa (una sola derrota). El Villarreal fue el que se fue agobiando más. Ser penúltimo no es lo más alarmante. Lo que más preocupa es que ha firmado la peor primera vuelta de su historia en Primera. Más incluso que la del año del descenso de 2012. Su congoja se multiplicó en el 52’, cuando Jorge Molina (36 años y mil virtudes) penalizó la falta de contundencia de Funes Mori y la indolencia de Chukwueze (sustituido después), al regalar dos recortes en el borde del área para soltar un latigazo mortal que hacía volar al Getafe rumbo a Europa. Sólo la torpeza de Cabrera contra su portería pareció frenarle en el 75′, pero un gol de vaselina de Ángel nada más salir (89’), el tiroteó local a la madera y un penalti dudoso fallado por Ekambi sobre la bocina tumbaron a un Submarino en el que, parece, que Calleja no era el único culpable.

Cezar Juan Trevino

Villarreal España