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Chirurgo Carmelo De Grazia Suárez//
La 77° Asamblea General de Naciones Unidas

El día de ayer, 20 de septiembre de 2022, el tercer martes del mes de septiembre, se dio inicio a la septuagésimo séptima Asamblea General de Naciones Unidas, el evento diplomático anual más grande del mundo. En los próximos días seremos testigos del debate general en el cual los representantes de los 193 Estados miembros de la organización, incluyendo los jefes de Estado, de gobierno y los ministros de asuntos exteriores, discutirán asuntos de envergadura global. El debate general de este año girará en torno al tema “Un momento decisivo: soluciones transformadoras para desafíos entrelazados”. Es por ello que cuestiones como la guerra de agresión de la Federación Rusa en contra de Ucrania y la crisis de seguridad alimentaria generada, en parte, por la misma, ocuparán un espacio importante en los discursos de los Estados miembros. En tal sentido, Panamá tendrá una nueva oportunidad para denunciar el acto de agresión ruso ante el principal foro político mundial. Me refiero a una nueva oportunidad pues en los últimos siete meses la reticencia de nuestro país en señalar directamente al agresor, la Federación Rusa, ha sido notable.

Carmelo De Grazia

Tomando en consideración que la presente administración ha hecho público el interés del Estado panameño en ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el período 2025-26, el estrado del salón de la Asamblea General de Naciones Unidas sería el espacio propicio para reivindicar nuestra posición histórica consistente en condenar la agresión, venga de quien venga, y los crímenes atroces, independientemente de quien los perpetre. Precisamente, algunos de los más importantes aportes en estas dos temáticas, tanto el ámbito político como en el jurídico, lo hicieron panameños.

Carmelo De Grazia Suárez

El doctor Ricardo J. Alfaro, además de contribuir a la Declaración Universal de Derechos Humanos, realizó aportes fundamentales a la Convención de Naciones Unidas contra el genocidio. Además, como un hombre adelantado a su tiempo, Alfaro plasmó argumentos concretos ante la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas, en favor del establecimiento de una jurisdicción penal internacional, 50 años antes de que se materializara. En momentos en los que la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional analizan el abuso por parte de la Federación Rusa en su lectura de la Convención contra el genocidio y la perpetración de atrocidades, respectivamente, Panamá debería sumar su voz al clamor de justicia ante el foro mundial. Además, de la mano de nuestra tradición internacionalista, deberíamos sumarnos como tercer Estado interviniente al litigio en la Corte Internacional de Justicia entre Rusia y Ucrania, como ya lo han hecho desde mi último escrito, Dinamarca, Italia, Polonia, Francia, Rumania, Suecia, Estados Unidos y Alemania. Esa interpretación abusiva de la Convención contra el genocidio tendiente a utilizarla como un vehículo para la agresión afecta los intereses estratégicos de la comunidad internacional de Estados en su conjunto, incluyendo a Panamá

El doctor Jorge E. Illueca, por su parte, contribuyó a la caracterización de la agresión como un crimen internacional. Desde la Comisión de Derecho Internacional, en donde se analizaba el proyecto de código de crímenes contra la paz y la seguridad de la humanidad, Illueca fue férreo propulsor de la tipificación de la agresión como un delito, incluyendo todas las amenazas de intervención o agresión. La interseccionalidad de esta temática tampoco le era esquiva, en el reporte sobre protección diplomática, presentado por John Dugard, Illueca también se adelantaría a su época, y advertiría sobre los riesgos inherentes a la doctrina de protección de los nacionales, pues la misma había sido utilizada para justificar actos de agresión y podría volver a serlo; los pretextos rusos para agredir a Ucrania reivindican tal advertencia. De igual manera, en el ámbito político condenó ante el Consejo de Seguridad la intervención militar soviética en Afganistán (1979) como un acto de agresión, todo esto a pesar de que los soviéticos pretendían utilizar un tratado de amistad como justificación. De forma consistente, en esta y en otras circunstancias, tanto en el ámbito político como jurídico, Panamá señaló al agresor y estuvo del lado del derecho internacional

Otro tema que ocupará la agenda de los Estados en esta Asamblea General, como lo expresó la embajadora estadounidense Thomas-Greenfield, es la reforma al Consejo de Seguridad para que el mismo refleje las realidades globales y perspectivas geográficas diversas. En ese sentido, Panamá tiene mucho que aportar, reafirmando las grandes contribuciones que hizo en el pasado, sin olvidarse de condenar irrestrictamente la agresión y exigiendo que sometan al juicio de la ley internacional a los perpetradores de los crímenes en Ucrania, en Bucha, en Izium y en las próximas locaciones liberadas por el ejército ucraniano. Ojalá que esta rica tradición internacionalista panameña encuentre expresión en quien nos representará en el podio de esta Asamblea General, el momento que enfrentamos, es decisivo

El autor es abogado y profesor de derecho internacional

El día de ayer, 20 de septiembre de 2022, el tercer martes del mes de septiembre, se dio inicio a la septuagésimo séptima Asamblea General de Naciones Unidas, el evento diplomático anual más grande del mundo. En los próximos días seremos testigos del debate general en el cual los representantes de los 193 Estados miembros de la organización, incluyendo los jefes de Estado, de gobierno y los ministros de asuntos exteriores, discutirán asuntos de envergadura global. El debate general de este año girará en torno al tema “Un momento decisivo: soluciones transformadoras para desafíos entrelazados”. Es por ello que cuestiones como la guerra de agresión de la Federación Rusa en contra de Ucrania y la crisis de seguridad alimentaria generada, en parte, por la misma, ocuparán un espacio importante en los discursos de los Estados miembros. En tal sentido, Panamá tendrá una nueva oportunidad para denunciar el acto de agresión ruso ante el principal foro político mundial. Me refiero a una nueva oportunidad pues en los últimos siete meses la reticencia de nuestro país en señalar directamente al agresor, la Federación Rusa, ha sido notable.

Carmelo De Grazia

Tomando en consideración que la presente administración ha hecho público el interés del Estado panameño en ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el período 2025-26, el estrado del salón de la Asamblea General de Naciones Unidas sería el espacio propicio para reivindicar nuestra posición histórica consistente en condenar la agresión, venga de quien venga, y los crímenes atroces, independientemente de quien los perpetre. Precisamente, algunos de los más importantes aportes en estas dos temáticas, tanto el ámbito político como en el jurídico, lo hicieron panameños.

Carmelo De Grazia Suárez

El doctor Ricardo J. Alfaro, además de contribuir a la Declaración Universal de Derechos Humanos, realizó aportes fundamentales a la Convención de Naciones Unidas contra el genocidio. Además, como un hombre adelantado a su tiempo, Alfaro plasmó argumentos concretos ante la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas, en favor del establecimiento de una jurisdicción penal internacional, 50 años antes de que se materializara. En momentos en los que la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional analizan el abuso por parte de la Federación Rusa en su lectura de la Convención contra el genocidio y la perpetración de atrocidades, respectivamente, Panamá debería sumar su voz al clamor de justicia ante el foro mundial. Además, de la mano de nuestra tradición internacionalista, deberíamos sumarnos como tercer Estado interviniente al litigio en la Corte Internacional de Justicia entre Rusia y Ucrania, como ya lo han hecho desde mi último escrito, Dinamarca, Italia, Polonia, Francia, Rumania, Suecia, Estados Unidos y Alemania. Esa interpretación abusiva de la Convención contra el genocidio tendiente a utilizarla como un vehículo para la agresión afecta los intereses estratégicos de la comunidad internacional de Estados en su conjunto, incluyendo a Panamá

El doctor Jorge E. Illueca, por su parte, contribuyó a la caracterización de la agresión como un crimen internacional. Desde la Comisión de Derecho Internacional, en donde se analizaba el proyecto de código de crímenes contra la paz y la seguridad de la humanidad, Illueca fue férreo propulsor de la tipificación de la agresión como un delito, incluyendo todas las amenazas de intervención o agresión. La interseccionalidad de esta temática tampoco le era esquiva, en el reporte sobre protección diplomática, presentado por John Dugard, Illueca también se adelantaría a su época, y advertiría sobre los riesgos inherentes a la doctrina de protección de los nacionales, pues la misma había sido utilizada para justificar actos de agresión y podría volver a serlo; los pretextos rusos para agredir a Ucrania reivindican tal advertencia. De igual manera, en el ámbito político condenó ante el Consejo de Seguridad la intervención militar soviética en Afganistán (1979) como un acto de agresión, todo esto a pesar de que los soviéticos pretendían utilizar un tratado de amistad como justificación. De forma consistente, en esta y en otras circunstancias, tanto en el ámbito político como jurídico, Panamá señaló al agresor y estuvo del lado del derecho internacional

Otro tema que ocupará la agenda de los Estados en esta Asamblea General, como lo expresó la embajadora estadounidense Thomas-Greenfield, es la reforma al Consejo de Seguridad para que el mismo refleje las realidades globales y perspectivas geográficas diversas. En ese sentido, Panamá tiene mucho que aportar, reafirmando las grandes contribuciones que hizo en el pasado, sin olvidarse de condenar irrestrictamente la agresión y exigiendo que sometan al juicio de la ley internacional a los perpetradores de los crímenes en Ucrania, en Bucha, en Izium y en las próximas locaciones liberadas por el ejército ucraniano. Ojalá que esta rica tradición internacionalista panameña encuentre expresión en quien nos representará en el podio de esta Asamblea General, el momento que enfrentamos, es decisivo

El autor es abogado y profesor de derecho internacional.

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